Norah Zapata-Prill

Poemas

Viajeros
            
           A Danielle Felchlin

 

En la otra vida de nuestra vida
no habrá nidos
no haremos nido

Viajeros somos
Viajeros moriremos

Y en el jilguero que estará entonces en nuestros labios
seremos eso
Sueño que vuela.
                                                                                        De De la campana al bronce

Transeunte VIII
             
             Siempre se vuelve solo.
              R. Guillén

Como el zorzal que vi perderse en el ocaso
así te vas, a lo largo del río de los álamos
como la barca que no es pez para sobrevivir al naufragio
como la tierra enmudeciendo

Sabes que ya no es possible recobrar de la tormenta
el rostro que explique lo que viste en el cielo
cuando el cielo era estrella

Te vas, abandonas
desertas de tu playas

 – la caracola muere –

Solo un farol contrasta con la noche

Eres, somos apenas la hendidura
donde las dunas amenazan la certitud del horizonte

La estación propicia ha terminado
y ya no brota nada

¿Con tanta madreselva en los caminos
Para qué nos sembraron en la noche?

Con tanta espera y luces que resucitan con el alba
¿para qué sostener en la mirada
repetidos oasis de sed que no renacen ?
Ya no hay  deshoras que saciar con espejismo

Hacia  donde no sé
te  vas, y me parecen las palabras blasfemias
que en calle solitaria reza un mendigo

En otro tiempo tu voz era saeta hasta la más lejana alondra
era la voz que sonreía sobre la grama
y era también silencio que callaba cómplice
huyendo a la pregunta

Ahora somos dos alas que transitan sobre tierra ajena
Porque es ajena la muerte en otro nido

Amando aún
               -esclavizados-
Amando aún
                -dementes que se estrellan ciegos contra su propias alas-
Amando aún
                 -mudos que nunca dudarían de sus voces dichas-
Amando más aún
nada profana  esos ritos de siglos que vierte el corazón
semen tras soplo-manzana-y-agonía
funeral-hueso-y-cenizas

Pero hay algo más que existe en la partida
cipreses como largas horas
prepreguntándole a Dios por lo que llena los vacíos
cuando anochece el árbol

No. No eres tú quien se yergue en la respuesta    
ni soy yo
es algo sin ojos, sin oídos

¡¿Quién es?!
No lo sé
mas ciertamente moriría ajena si tú te atreves a morir culpable

-estéril es la rama quebrada sin amor-

Te vas
y todo esto es querer entender la muerte sin morir

Te vas
No debo seguirte
-lluvia que cae sola en los tejados-
sé que no debo trepar sobre tu sombra
que me llama ardiente
que se abre a mis sueños temblando
como un faro lejano

Que no haya desborde
ni testigos que nos inviten a callar
a llegar tarde como una borrasca
extraviados a nuestra perdonada estrella

¿Sabríamos qué hacer con la resaca?

Abriendo el pico
inefable te vas
tenazmente con las alas abiertas

Y no puedo ¿sabes?

Soy la hierba, te digo
Soy marea, te digo
y es necesario detener los pasos
necesario cerrar lo ojos y sus brazos

Te vas
Y ahora diría que los cipreses
Ponen frío, ponen miedo -dios mío-
Invaden el espacio, vacían -dios mío-
Vacían

De quien recobre la esencia de estas libaciones
Será el rocío de esta noche.

                                                           De De las estrellas y el silencio               

Los olvidados

Ríen, hablan
Conocen los inviernos aún mejor que la nieve

Duermen en sus pesadillas enjaulados
Despiertan y se burlan de sus sueños
Todos los días mastican su memoria y beben la aventura
Contemplan el horizonte como piedras lanzadas al vacío

En vano tiñen las huellas de sus pasos
Son como el viento, sin camino
En sus manos las grietas son dobles
Como son dobles las lágrimas que surcan nómadas

Piensan en el mar, en los puertos donde gaviotas
y pañuelos acogen cansancios y viajeros

¿Qué antiguos pájaros anidan en sus ojos ?

Arañados, derraman vino en sus heridas

¿Qué estrellas mueren en sus noches ?

Dios los espía. ¿En qué templo el sosiego
sus flores blancas, en qué vergel
en qué planeta el amor de los hombres ?

Errantes persiguen la sed y el hambre a tropezones
Se agrupan
Se reparten la lluvia cuando llueve
Se reparten la luna cuando hay luna

A fuerza de mirar el cielo les ha nacido un vuelo
Ya no tienen brazos sino alas
para partir con sus fantasmas.
                                                            De De la campana al bronce

En la ruta

No te maldigo por truncar mi viaje
ni por haber plantado zarzas
en mis labios

Al contrario, y a pesar de todo
bendigo tus secretos
sus huidas

La pasión es vagabunda y no tiene sosiego
como si el mal estuviera de turno
todo el tiempo

En un instante de la ruta
el bien nos sobreviene
alado, delirante en la miel
de otros cuerpos.
                                                                    De Del trébol y los horóscopos
                                                    

Guitarrero

De tu música mi alma
se ha hecho peregrina
De tu canción soy prisionera

Tómame

Rásgame

Mi guitarra
sin el doloroso empeño de tus dedos no tiene eco
Y tengo miedo del silencio

                                                                   De Beso en luna llena

Diálogo en el acuario XXIV

Un remolino
Una ola fuera del mar
Un frío
Un eje en cuyo centro eres
La marea que emigra hasta mis huesos

Mi espejo
Mi espejismo
Mi opacidad
Mi otro lado de la nube

Mi corazón no está dispuesto
a desangrarte.

                                                                    De Diálogo en el acuario

Diálogo en el acuario I

Llevas año tras año
la sonrisa agujereada
los sueños atravesados por niños
que te nacen abortados

Es duro
que te veas
cada noche amasando
en el sexo
tu pobre calavera

¿De qué te sirve el mundo
Con su lágrima ajena a tu vacío?

                                                   De Diálogo en el acuario

Géminis en invierno VIII

Dicen que hay puentes
que sólo entienden las estrellas
Y que a veces
delira en ellos la soledad

si no los sorprendiste todavía
Vamos
Tengo seguridad de que estaban ahí
Desde muy atrasado el sol
Nuestras miradas.

Manchas
            
             A Daisy Zapata, mi hija   

Las manchas que yo llevo
que tú ves
no están sucias
Son la sombra  
nada más  que la sombra
de nubes pasajeras.

Pronto, la confession

Cuando la vez primera
tenía yo
la edad de la palabra en vuelo

Ignoraba el fondo de la cima
Y el abismo era desafío y miedo
al mismo tiempo

Rompía yo la nuez, como partiendo mi ignorancia en dos
mas qué poco sirve sondear el misterio
cuando se es prisionero de la nieve

Tenía yo, decía, un domingo más en el errar
y violencia que se llamaba fuego

No sé si fue carnal el baile de mis incoherencias
si fue dolor el pliegue de mis ingles

Mi inocencia tenía fuerza
huella, acción
cintura, ritmo

Fui rica por azar. Fue puro azar mi sexo
mi inteligencia, mi pasión por la palabra

que el tiempo nombra lámpara
y  el espacio ensombrece

De mí, de afuera, ¬ ¿de  dónde salía esa belleza
que nos convierte en templo, contemplación
erupción, nupcias?

Belleza, el mundo aquél que yo violé
sin haber sido un solo día  virgen

Belleza, esa operación en cuarto oscuro
en la alcoba con mi doble
suplicante como toda metamorfosis

Belleza, ese amor sin condición
esa pasión por la palabra a quien negué la confesión
como diciéndole, perdona, es pronto aún

Besaba el beso que se besa sin besar
sin memoria, como besa la inocencia
el cisne sobre cuyas esquivas y resbaladizas plumas
emprendemos el viaje sin retorno

¡Qué importa cuántos tuve o cuántos fueron!
Todo nace con un grito en el fondo de sí mismo
Incluso de la muerte se desgaja el grito de otro nacimiento
Algo así como la flecha de un arco que no puede huirse
sino en el último suspiro de la bestia.

Emigrante
              
        A Consuelo Rodríguez de Álvarez

Partir del árbol al que pertenecemos
con el contorno intacto y la semilla pródiga
ofreciéndose

Partir construyendo puentes con una sola mano

Partir
Estar presentes y estar ausentes en los días que nacen
en los días que mueren

En el desorden de la valija
¿Cómo olvidar las nubes con las que dibujó hadas nuestra infancia ?

Partir
Saltar por encima del berro, del trigal, de la olla

Partir sin confesar
qué olvido se acopla a la memoria
qué recuerdo oscurece el fuego

Partir dándole forma al viento

Desclavarse

Partir con la raíz sabiendo irrenunciable
saciar la sed

Partir con la sonrisa rota de una madre

Vestir el silencio

Sentir la vida saliéndose del cuerpo
cuando a lejos un pañuelo transpira

Partir con un secreto

Soñar por los otros:
ya no vendrán los juguetes de los pinos

Madurar el higo
Madurar por la higuera estéril

Partir retrasando el reloj
para volver a tiempo

Partir diciendo adiós y dejando a Dios como suplente

Irse
Porque el hoy se prosiga en el mañana

Así desesperen los istantes.
                                                                De    De la campana al bronce

Nomadas
                      
           A Rahuan

Estaba escrito en mis espaldas:
pajaro blanco, injerto del ayer y de la siempreviva
-me acuerdo-
Pero tú nacerás de nadie

Brujo es el tiempo que intercala caballos blancos en el alma
y espuelas en el cuerpo

El amor es desierto que no promete ni formas ni caminos
Es abismo en cuyas lindes el universo planta raíces invisibles

Tu nacerás de nadie

Yo seré tu espejismo

Porque el misterio nos desflore
Moriremos
Y al alba el beso del que amamos
su gusto amargo tendrá sus tulipanes

¿Cómo no errar en tus formas si antes de haberte amado
ya viví el ritmo de la acequia
si ya bebí del dolor
que el vino tiene en su piedad?

Una acuarela de racimos sedientos germina suplicante en tus ojos

Estaba escrito, romperemos el cántaro

Tu nacerás de nadie

Quién ha surcado los ríos en silencio
de piedra en piedra, de pez en pez, de perla en perla
¿En qué mar te buscaría diciendo que fueras para mí ?

Tú nacerás de nadie

En los pliegues de la estrella que se desdobla en mis sábanas
serás luna y aullido de lobo

Desprenderé de tus pies el barco, la espina

Por única posesión
Sangraremos

Beberse esta embriaguez es todo lo que somos.

                                                 De Beso en luna llena
                                                      Estanbul, noviembre de 1990

 

 

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